Febrero-Marzo -2002

REPORTAJE

PAGINAS PITIUSAS


Emulando las antiguas rutas de carga.

El Thopaga, antiguamente bautizado como Cala Tuent y propiedad de la naviera ibicenca Circum Navegaciones Hispania, es uno de los pocos pailebotes ibicencos que surcan el Mediterráneo.

El Thopaga, antiguamente bautizado como Cala Tuent y propiedad de la naviera ibicenca Circum Navegaciones Hispania, es uno de los pocos pailebotes ibicencos que surcan el Mediterráneo.
Antiguamente estas embarcaciones estaban destinadas al transporte de carga a vela. El anterior propietario, la desaparecida naviera Abel Matutes Torres S.A., utilizó este barco para transportar hasta Eivissa grandes toneladas de mercancías desde la península. El actual armador del pailebot lo ha dedicado a realizar transportes de carga en el Caribe y a disputar regatas en lugares tan lejanos como Sydney (Australia). El Thopaga es un pailebot construido, como otros barcos, por auténticos maestros de ribera (mestres d'aixa). A este tipo de embarcaciones se las denomina en la actualidad barcos de época, clásicos o tradicionales. En los últimos años esta clase de embarcaciones vuelve a ser utilizada en competiciones como el Trofeo Conde de Barcelona, que se celebra cada año en aguas de la bahía de Palma.


No hace mucho tiempo estos parcos, cuando dejaban de navegar, o bien se desmantelaban paró ser utilizados como leña o eran hundidos en las inmediaciones de los puertos. Sin embargo, gracias a intrépidos navegantes y amantes de este tipo de barcos como Gerald Delgado y Nicole Legler, propietarios de la naviera a la que pertenece el Thopaga, se ha conseguido recuperar muchas de estas embarcaciones. En su caso concreto rescataron del olvido -hace treinta años- este pailebot ibicenco que estaba destinado a morir.
Además, la naviera posee otro pailebot, el "Cala Millor", amarrado en el puerto de Valencia. Su objetivo es traerlo a Eivissa con intención de restaurarlo ala manera tradicional y enseñar a los jóvenes las técnicas para recuperar un barco de este tipo.
Los grandes propósitos de la naviera son dar a conocer a las gentes de Eivissa y Formentera, sobre todo a los jóvenes, cómo navega una embarcación de esta clase y cómo se realizaban los transportes de carga antiguamente entre las islas y la península. Comprobar, en suma, que los pailebots todavía, y por suerte, no han desaparecido. Para desarrollar estos objetivos, Gerald Delgado se ha puesto en contacto con las máximas instituciones de las Pitiüses. De momento ha conseguido que varios colegios hayan visitado el barco con motivo de unas jornadas marineras auspiciadas por el Consell y el Ajuntament d'Eivissa. Pero eso no es todo. Otro de los grandes objetivos de la naviera es crear una tripulación totalmente ibicenca, como antaño. Con este objetivo, Gerald Delgado contactó con varios jóvenes ibicencos amantes del mar para emprender una bonita aventura: revivir los tiempos de los cartagineses y emprender viaje a Túnez.


Lo consiguió. El 10 de diciembre del año pasado el pailebot cruzó el Mediterráneo rumbo a las costas de Túnez con un encargo: traer diez vasijas árabes de grandes dimensiones. Durante la travesía tuvieron que soportar una serie de temporales donde se demostró la robustez de la embarcación.
Tras su periplo por el Mediterráneo el pailebot llegó al puerto de Eivissa en Navidad, transportando en sus bodegas vasijas de aproximadamente 200 años de antigüedad. Un cargamento adquirido por Peter Thomas un gran aficionado a la vela e hijo de Fritz Thomas, primer ingeniero del acorazado "Deustchland" hundido en aguas del puerto de Eivissa durante la 1a Guerra Mundialal que le pareció fantástico poder transportar la carga de una manera tradicional. El pasado 10 de febrero se realizó la descarga en el puerto de Eivissa utilizando también un sistema tradicional, empleando la vieja grúa de gasoil que porta el barco. Fue una operación bastante laboriosa ya que la grúa del barco tuvo pequeños problemas al principio de la descarga, que finalmente se pudieron solucionar.
Durante los trabajos estuvieron presentes tanto Peter Thomas, controlando su mercancía, que formará parte de la decoración del jardín de una casa que posee en Sant Josep, como dos agentes de la Guardia Civil y varias personas que interrumpieron su paseo por el muro para interesarse por un sistema de descarga difícil de ver en estos tiempos. Gerald Delgado comentó, mientras manejaba la grúa, que es necesario «respaldar estas actividades por parte de las instituciones porque ellos son los únicos que pueden hacerlo, ya que el mantenimiento de este barco es muy costoso». El Thopaga debe ser, a juicio de sus propietarios, un emblema del patrimonio marítimo ibicenco. Si no consiguen apoyos, el barco tendrá que surcar otros mares o ser abandonado y hundido, como otros tantos pailebotes. Sería el hundimiento del patrimonio marítimo ibicenco.

Fotos: S.Petit